Descripción
PRIMERA REAL CASA DE MONEDA DE POTOSÍ
Funcionó de 1573 hasta 1773
Autores: Miguel Delgadillo Pacheco
Miguel Delgadillo Cervantes
No se conoce a ciencia cierta cuando se iniciaron los trabajos de construcción de la primera Real Casa de Moneda de Potosí, el documento más antiguo que se tiene referencia de la decisión del monarca español de construir una casa de moneda en la ciudad de Potosí se encuentra en la “Recopilación de leyes de los reinos de las indias mandadas a imprimir y publicar por la Magestad Católica del rey Don Carlos II”, se menciona en el Libro Cuarto, Título XXIII, referente a las casas de monedas, y sus oficiales, la Ley Primera, textualmente, dice:
“El emperador don Carlos y la reina gobernadora en Madrid á 11 de mayo de 1533. Ordenanza primera.
Que en Méjico, Santa Fe, y villa de Potosí haya casas de moneda.
Es nuestra voluntad, y ordenamos que en las ciudades de Méjico, Santa Fe del Nuevo Reino de Granada, y villa imperial de Potosí haya casas de moneda, con los ministros y oficiales, que convenga para su labor y fábrica; y que en la ciudad de Santo Domingo de la Isla Española se labre la de vellón, cuando Nos diéremos licencia especial, las cuales tengan las prevenciones, y seguridad convenientes, y todos guarden las leyes de las casas de moneda de estos reinos de Castilla que tratan de la labor del oro y plata en lo que no estuviere dispuesto, especialmente por las leyes de este título”.
Por la Real Cédula del 21 de agosto de 1565 se instituyó la Real Casa de Moneda en el Perú para impulsar el comercio al por menor, la cédula disponía que se acuñasen reales sencillos y reales de a dos y de a cuatro. Los reales tendrían grabado dos columnas y las palabras “Plus vltra, Philipus secundus hispaniarum et Indiarum Rex”.
Se dispuso además la prohibición de sacar moneda alguna del reino, que la extracción de metales preciosos de las minas obtenidas por rescate o cabalgadas pagara el quinto y que las monedas fueran marcadas por los oficiales reales para que tengan curso legal. También se autorizó la acuñación de medio y un cuarto de real.
La Real Casa de Moneda se fundó en Lima por ser la capital y puente del monopolio comercial entre España y las provincias interiores del Perú. El problema fue que en el Alto Perú (hoy Bolivia) la circulación monetaria no llegaba de forma suficiente a pesar de que las barras de plata bajaban de Potosí a Lima, pero las monedas acuñadas no lograban retornar a la región.
Ante la imposibilidad de que la Real Casa de Moneda de Lima abasteciera con circulante a la región del Alto Perú, en 1572 el virrey Francisco de Toledo optó por trasladar esta Real Casa de Moneda a Potosí, Bolivia. El mismo año se había conseguido la adaptación a este asiento minero del método de refinación de los minerales de plata mediante azogue, en sustitución del método de fundición realizado en los hornos de huayra. El nuevo método presagiaba grandes aumentos en la producción de plata, lo que seguramente fue uno de los móviles de la mudanza. Aunque Lima era el punto principal de comercio con España y, por lo mismo, el lugar de mayor demanda de moneda, Potosí era el centro productor de plata, el insumo básico para la elaboración de monedas. El traslado de la plata sin acuñar desde Potosí hasta Lima se prestaba al contrabando y a “extravíos”, lo que también empujó a la decisión de fabricar las monedas en el Alto Perú. El 28 de marzo de 1574 la Real Casa de Moneda de Potosí emitió sus primeras monedas.
Como consecuencia del descubrimiento de los ricos yacimientos de plata del cerro que lleva el mismo nombre, la ciudad de Potosí fue fundada en el año 1546, su nombre se atribuye a la derivación de la palabra quichua “Putunsi” que significa “Reventar” o brotar el mineral de plata, cuyas entrañas del cerro ofrecían condiciones óptimas para la explotación de la inmensa riqueza que beneficiaría a la Corona de España.
La región de Potosí ofrecía condiciones óptimas para asentar una Real Casa de Moneda; la abundancia de pastas de plata, menor gasto de combustible por ser más bajo el beneficio del azogue, mayor población concentrada y menor costo de la acuñación de moneda en los derechos de braceaje.
El traslado de las máquinas y herramientas de la Ceca de Lima a La Plata (hoy Sucre) motivaron un verdadero conflicto entre el Virrey don Francisco de Toledo y la Audiencia, el Virrey recomendaba y apoyaba su traslado, en tanto que la Audiencia se oponía a dicha medida, debido a los altos costos que demandaba la misma, calculada en 6.000 pesos y que, con los derechos a cobrarse no se podía mantener la nueva Casa de la Moneda, aduciendo además, la carestía de tierra y precios muy altos de las cosas en relación a la ciudad de Lima, situación que, en parte, fue confirmada; sin embargo se impuso el criterio del dinámico Virrey; motivo por el que se tuvo que trasladar la maquinaria y herramienta a La Plata, debido al alto costo por el traslado del metal y otros factores, meses después se tuvo que ser trasladada a la ciudad de Potosí, donde se obtuvo resultados óptimos, debido a la abundancia de las pastas de plata así como el reducido costo de los materiales para el procesamiento y acuñación de las monedas.
Sobre el año de su fundación o instalación de la Real Casa de la Moneda no se tiene dato cierto. Cañete, Domínguez y Modesto Omiste afirmaban que el edificio comenzó a construirse en 1572; y Medina aseveraba que fue con posterioridad al cierre de la Real Casa de la Moneda de La Plata, hoy Sucre, lo cierto es que las primeras acuñaciones de monedas se efectuaron a fines de 1573, hecho que se evidencia por las cartas que dirigiera el Virrey Toledo al Monarca, informando sobre la instalación de las máquinas en Potosí, como la del 3 de marzo de 1574 que expresa la fundición y labración de 2.000 marcos; además de efectuar requerimientos al Cabildo para obtener una mayor cantidad de plata para labrarla.
La Ceca fue instalada en la parte sud de la Plaza del Regocijo, en el sitio llamado El Pedregal, frente a la Iglesia Matriz o Catedral, en un amplio local de las Cajas Reales de la Villa Imperial. Se ordenó por cuenta de la Real Hacienda los adobes y demás materiales de construcción y adecuación del edificio, encomendando al alarife Jerónimo de Leto la realización de la obra y como asesor al ensayador Alonso Rincón con amplia experiencia por haber trabajado en distintas cecas. Se conoce que cuando la real casa de moneda ya estaba operando, el alarife recibió 8.231 pesos de plata por la construcción de la fábrica que en apurada obra tomo un mes.
Las herramientas llevadas de La Plata no fueron suficientes, en la probanza de 1575 se mencionaba que faltaban en la oficina de ensayes: pesos de ensayes, martillos, muelles, bruselas, moldes y copelas; en la fundición hacía falta: fuelles, palas, barras de hierro; en la oficina de Talla adolecía de: limadores, pilas y troqueles; y lo más grave no existía en la ceca un patrón monetario. Lima se negaba a remitir las herramientas que quedaron en su ceca, por tanto, se dispuso se fabricara lo faltante en Potosí a un costo más elevado.
La medida adoptada por Toledo fue aventurada, porque las ordenanzas dadas en el Bosque de Segovia para la acuñación de monedas en el Perú no contemplaban piezas de ocho reales, sin embargo Toledo en su provisión del 31 de marzo dijo: “…por muchas personas a la vez me ha sido pedido e suplicado mande que en la dicha casa de moneda se labre moneda de reales de a ocho y que para ello se abran las pilas y trojeles necesarios no obstante que en las dichas ordenanzas que están hechas para la casa de la moneda no declara que se hagan los dichos reales de a ocho, atento que en los reinos de España, sin embargo dellas se hacen todas las veces que hay necesidad. Y en la ciudad de los Reyes, donde primeramente se fundó la dicha casa se permitió e mandó por el licenciado Castro, gobernador que fue destos reinos e por la real audiencia que reside en la dicha ciudad, se hiciesen e labrasen como se hicieron e labraron los dichos reales de a ocho, por los cual e por ser la dicha moneda tan necesaria para las dichas contrataciones, he tenido por bien de mandar como por la presente mando, a Joan de Yturrieta, tesorero de la dicha casa de moneda y al tesorero ques y fuere en adelante en la dicha casa de la moneda, que haga e mande labrar en ella de aquí adelante, hasta que por su Magestad e por mi, en su real nombre otra cosa se provea e mande, reales de a ocho e que para ello pueda abrir e abra el tallador de la dicha casa las pilas e trojeles necesarios…”. Es por este motivo que en la Real Casa de Moneda de Potosí se acuñaron monedas de plata de ocho reales.
Al iniciar sus primeras actividades, Potosí dependía de La Plata hasta que logró su autonomía con su propio Cabildo, quedando instalada la Real Casa de Moneda de Potosí en 1574, aplicando técnicas muy primitivas en comparación con otras cecas americanas, siendo la última ceca en abandonar la acuñación de monedas a martillo y yunque, por espacio de 200 años mantuvo el sistema, batiendo piezas macuquinas de pobrísima factura, llegando al colmo que las últimas monedas macuquinas de 1773 son inferiores en calidad y estampa a las del Rey Felipe II.
La concentración y beneficio de la plata extraída de los veneros se molía en ingenios de agua, aprovechando la existencia de lagunas cercanas y/o se empleaba “ingenios de sangre” cuya fuerza estaba representada por indígenas y animales. Los ingenios de agua al iniciarse la Real Casa de Moneda eran 150, disminuyendo poco a poco este número; en 1603 fueron 128 y 122 en 1633, hasta llegar en 1692 a 57. La cantidad de indios mitayos en servicio limitó la construcción de nuevos ingenios quedando reducidos a pequeños ingenios de fabricación antigua (H.F. Burzio).
La Ceca de Potosí, contaba con tres hornazas, de las cuales dos fueron adjudicadas a Juan de Castillo con el compromiso de cortar 60.000 marcos de plata ensayada de 11 dineros y 4 granos de Ley, anualmente. La tercera hornaza estuvo reservada para particulares que debían cortar 12.000 marcos. La producción de las tres hornazas se calculaba en 4.824.000 reales. Ante la demanda de cortar mayor cantidad de plata se instaló una cuarta hornaza.
La palabra ceca proviene de la voz árabe sikka (en árabe سكّة), que significa moneda y troquel. La voz árabe forma parte también de la frase dar al-sikka (en árabe دار السكّة) cuyo significado es literalmente “casa de la moneda”.
La sigla de la Real Casa de Moneda de Potosí o simplemente “Ceca de Potosí” fue la letra de su nombre “P” desde su fundación en 1573 hasta 1773, grabada en las piezas del tipo macuquinas de ocho, cuatro, dos, un medio y cuarto real, desde Felipe II hasta Fernando VI, aunque a partir de 1767 existen monedas con la ceca “PTS”.
Es un error común de algunos numismáticos que la inicial “P” correspondiente a la ceca de Potosí sea confundida con la ceca de Lima, en ésta última solo se acuñaron monedas entre 1568 y 1570 con la inicial de Perú (P), en monedas de cuatro, dos, un y medio real, no existiendo monedas de ocho reales acuñadas en el Perú con la inicial o ceca “P”. Las iniciales que utilizó la Real Casa de Moneda de Lima fue “LM”.
El fraude de la Casa de la Moneda y sus consecuencias se prolongaron por varias décadas, especialmente entre 1636 y 1655, los oficiales reales debatieron vehementemente sobre cómo frenar el comportamiento criminal en el más alto nivel de la sociedad civil colonial a la vez que desplazaban a los oficiales reales corruptos que lo habían permitido. Este episodio nos invita a la reflexión sobre el significado de la corrupción en la era preindustrial, período en el que el rango y el privilegio restringían la búsqueda de la justicia. Devaluar la moneda del reino constituía un crimen de lesa majestad, aparentemente para la década de 1640, conformaba un hecho rutinario en la Real Casa de la Moneda de Potosí. El corregidor y varios oidores de la cercana Audiencia de Charcas se vieron implicados en los hechos.
Los numismáticos han escrito extensamente sobre el gran fraude de Potosí; sin embargo, su interés ha sido la clasificación de los tipos de moneda. Varias monedas potosinas devaluadas fueron acuñadas con contramarcas, otras se sacaron de circulación, por lo tanto, constituyen una rareza, el diseño de la moneda base cambiaba cada dos o tres años a fin de distinguir las viejas de las nuevas, las malas de las buenas. El ensayador de Potosí, Felipe Ramírez de Arellano, cuya inicial “R” aparecía en algunas monedas, fue ejecutado en febrero de 1650 por recibir sobornos, entre otras de sus prácticas “corruptas”. A la fecha, las monedas de Ramírez son tan raras que sólo se conocen pocos ejemplares claramente marcados. Irónicamente, esas monedas devaluadas e infames valen hoy mil veces más que las consideradas buenas.
En Potosí, en esta época, comenzó a circular abundante moneda de plata falsa; no acuñada oficialmente en la Real Casa de la Moneda, señalaban como autor del hecho a un potentado azoguero; el español, Francisco Gómez de la Rocha, fue uno de los escándalos más célebres en el mundo hispano de la época, con secuelas en la economía mundial, y como epicentro a la primera Real Casa de Moneda de Potosí.
Este suceso fue la falsificación de moneda de plata en cantidades industriales dentro de la propia Real Casa de Moneda de Potosí, el alcalde de la ciudad de Potosí, Francisco Gómez de la Rocha, en complicidad con el Virrey del Perú, Marqués de Mancera, el tesorero de la primera Casa de Moneda Bartolomé Hernández, ensayadores y funcionarios subalternos, organizaron una sistemática adulteración o fraude en la pureza de las monedas potosinas, obteniendo enormes utilidades. Castigar este crimen se convirtió en política de Estado del rey Felipe IV.
La moneda falsa acuñada en esta ceca circuló en países como la India, China o Medio Oriente, y por supuesto en Hispanoamérica y Europa. Fueron los banqueros genoveses quienes dieron la alarma para que las autoridades intervengan la primera Real Casa de Moneda de Potosí y frenar el delito.
Las consecuencias fueron catastróficas para la economía regional, en Potosí se efectuó la primera devaluación oficial de la moneda afectando a todo el continente americano y, como consecuencia, el cambio de diseño de las monedas con una gran transición de circulante.
Las monedas falsificadas fueron llamadas por el pueblo como “Monedas de Rocha” o “Rochunos”; iniciándose el célebre proceso a los “Falsarios de la Casa de la Moneda de Potosí”. Como consecuencia de estos hechos la corona de España dispuso la acuñación cambiando los troqueles en reemplazo de la anterior falseada, dando a conocer las improntas de las mismas.
Recuperada de este incidente, la ceca de Potosí tuvo un renacimiento industrial y su etapa de mayor control de calidad a partir de la reforma que realizó el enviado de la Madrid, Dr. Francisco de Nestares Marín, en 1650.
La Ceca potosina durante dos siglos (1573-1773) fabricó monedas aplanadas o laminadas y selladas a golpe de martillo y cortadas a cincel, de contorno teóricamente circulares, lisas y sin cordoncillo; rústicamente trabajadas.
La primera Real Casa de Moneda de Potosí acuño monedas desde el reinado de Felipe II, Felipe III, Felipe IV, Carlos II, Felipe V, Luis I, Fernando VI y Carlos III desde aproximadamente 1573 a 1769.
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